La fuerza de tracción medular (FTM)

Autor: Antonio Ruiz de Azúa Mercadal
 
Publicado:
-Osteopatía y terapias naturales. Revista Nº17 - Año 11 - Diciembre de 2005 - Buenos Aires, Argentina
-La force de traction médullaire. APOSTILL. Le journal de l´Académie d´Ostéopathie de France. Nº 11/12.
Automne 2002. Pag.7-14. ISSN 1292-7848
Edité par: Editions Sully, BP 171, 56000 Vannes, France
 
PALABRAS CLAVES
 
Duramadre, Filum terminale, Fuerza de tracción medular, Escoliosis idiopática, Arnold-Chiari, Siringomielia idiopática, cono medular.
 
 
AGRADECIMIENTO
 
Quiero agradecer al Dr. Royo-Salvador el haber escuchado con respeto y paciencia mis explicaciones sobre la osteopatía. También debo agradecerle el material que ha aportado a este artículo. El riguroso método científico empleado en sus investigaciones es un ejemplo a seguir.
 
 
RESUMEN
 
A consecuencia de un crecimiento desigual durante el desarrollo embrionario, la médula espinal y el canal vertebral tienen distinta longitud. Esta diferencia provoca una tensión medular y unas deformaciones plásticas tanto en el interior del cráneo como en toda la columna. Esta tensión o fuerza de tracción medular (FTM) es la responsable de algunas clínicas clasificadas hasta hoy de idiopáticas como son la escoliosis idiopática, Arnod-Chiari, la siringomielia idiopática, etc. Se discute si esta tensión es la que Sutherland atribuía a la acción del líquido cefalorraquídeo y de la duramadre.
 
Posteriormente se comenta los resultados de una nueva técnica quirúrgica sobre el "filum terminale".
 
 
Summary The Medullary Tractíon Force
 
The spinal chord and the vertebral canal vary in length as a direct result of their embryonic development. It is this diffe­rence that causes medullary tension and tissue distortion in the cranium as well as throughout the spine. This type of ten­sion or medullary traction force (MTF) can be the cause of some clinical cases which, until now, have been characterized as idiopathic, for instance: idiopathic scoliosis, Arnold-Chiari syndrome, idiopathic syringomyelia etc. We shall investigate whether we can rightly associate this type of tension with the one Sutherland linked to the cerebro-spinal fluid and dura mater activity.
 
Finally, we shall comment on the results of a new surgical tech­nique on the filum terminale.
 
dura mater, filum terminale, medullary traction force, idio­pathic scoliosis, Arnold-Chiari syndrome, idiopathic syrin­gomyelia, medullary cone.
 
 
Résumé - La force de traction médullaire
 
Conséquence directe du développement embryonnaire, la moelle épinière et le canal vertébral n'ont pas même lon­gueur. Cette différence est a I'origine d'une tension médullaire et de déformations plastiques, tant a I'intérieur du crane que dans I'ensemble de la colon ne. Une telle tension ou force de traction médullaire (FTM) peut être tenue responsable de cer­taines formes cliniques qualifiées jusqu'à présent d'idiopa­thiques : scoliose idiopathique, Arnold-Chiari, syringomyélie idiopathique, etc. Nous allons voir s'il est légitime d'identifier cette tension a celle que Sutherland attribuait a I'action du LCR et de la dure-mère.
 
Enfin, nous commenterons les résul­tats d'une nouvelle technique chirurgicale sur le filum termi­na/e.
 
dure-mère, filum terminale, force de traction médullaire, scoliose idiopathique, Arnold-Chiari, syringomyélie idio­pathique, cône médullaire.
 
 
"Algunas veces las imperfecciones pueden ser beneficiosas y cuando no lo son, sus efectos no deseables se pueden compensar con otras imperfecciones. De ahí la necesidad de las imperfecciones para compensar otras imperfecciones en un mundo material que es imperfecto."  M. Elices Calafat. (Sobre la necesidad de las imperfecciones) [1]
 
Con la aparición en la investigación del sistema nervioso de modernos sistemas de diagnóstico, como son el TAC y la RMN, se ha dado un nuevo impulso a la comprensión de enfermedades a las que hasta ahora se les había dado el nombre genérico de idiopáticas. Actualmente, gracias a estas técnicas, se pueden realizar estudios anatómicos "in vivo", asociarlos a la patología y seguir la evolución de la enfermedad según el tratammiento practicado.
 
EL DESARROLLO EMBRIONARIO Y LA FORMACIÓN DE LA FUERZA DE TRACCIÓN MEDULAR (FTM)
 
En la columna vertebral, desde el sacro hasta el interior y base del cráneo, se aplican durante el desarrollo embrionario tensiones que producen deformaciones plásticas progresivas. En el primer trimestre del desarrollo embrionario el neuroeje (médula espinal) y el neurorraquis (meninges y componentes vertebrales óseos y ligamentosos) tienen la misma longitud y se desarrollan sincrónicamente. Los dos tienen distinto origen embrionario, el neuroeje proviene del ectodermo y el neurorraquis del mesodermo. Durante el segundo trimestre embrionario el neurorraquis, como casi todos los tejidos, es influido por la hormona del crecimiento mientras que el neuroeje no lo es y se desarrolla más lentamente. El resultado es un crecimiento desigual ya que el neurorraquis crece más que el neuroeje que está anclado cefálicamente en el interior y en la base del cráneo. Se produce a nivel lumbar una migración del neuroeje (médula espinal) en sentido cefálico respecto al saco meníngeo y al resto de los componentes vertebrales lumbosacros. Las raíces nerviosas lumbares se elongan al ser arrastradas cefálicamente siguiendo al cono medular formando la cola de caballo ("cauda equina"). Esto crea un conflicto por el ímpetu del crecimiento longitudinal del neurorraquis y un crecimiento más lento del neuroeje. La formación de la tensión o "fuerza de tracción medular"(FTM) producida entre estos dos componente es gradual, creándose una serie compensaciones fisiológicas que intentan disminuirla. En algunos pacientes esta asincronía en el crecimiento es más importante con lo que aumenta la FTM. Esta tensión es la responsable de deformaciones plásticas y de sus patologías asociadas.
 
 
Figura nº 1. Cortesía del Dr. Royo-Salvador. Disección anatómica realizada en la Universidad de Barcelona, en donde se puede apreciar una sección sagital del sacro con el "filum terminale" (FT), la "cauda equina" (CE), los cuerpos vertebrales del sacro (S), de la 5ºvertebra lumbar (L5) y el fondo de saco dural (SD).

 

 
TEORÍA DE LA FUERZA DE TRACCIÓN MEDULAR (FTM)
 
El estudio de la "fuerza de tracción medular" (FTM) fue iniciada por Roth [2] [3] y actualmente está siendo desarrollada en su amplitud por M. Royo Salvador que ha aportado el estudio y tratamiento quirúrgico del anclaje a nivel del "filum terminale" (FT).
 
Con la publicación de su tesis doctoral en 1992 [7] y de tres artículos entre 1996 y 1997 en la Revista de Neurología de Barcelona [4] [5][6], se da un definitivo impulso a la teoría de la FTM como origen común de varias patologías: la siringomielia (SMI), la escoliosis idiopática (ESCID), la malformación de Arnold-Chiari (ARCH), el aumento del ángulo basal craneal o platibasia (PTB), la impresión basilar (IMB), el retroceso odontoideo (RTO), la angulación o kinking del tronco cerebral (KTC), algunas deformaciones del IVº ventrículo y ciertas hidrocefalias.
 
Todas estas patologías serían diferentes expresiones de una misma enfermedad con entidad propia que se denomina "enfermedad de tracción medular".
 
Las conclusiones del Dr. Royo así como los resultados de su nueva técnica quirúrgica sobre el "filum terminale" (FT) (Fig. nº 1), dan un nuevo impulso a la teoría de la existencia de una tensión medular que se extiende desde las inserciones de la duramadre en el interior del cráneo hasta el sacro mediante  el "filum terminale".
 
Definiremos brevemente las distintas patologías antes mencionadas:
 
Malformación de Arnold Chiari (ARCH)
 
Se trata de la herniación en sentido caudal de las amígdalas cerebelosas y del tejido cerebeloso en el canal cervical (Fig. nº 2). Puede producir una dificultad en el drenaje del líquido cefalorraquídeo a través del techo del IVº ventrículo que se deforma al ser arrastrado caudalmente. En casos extremos puede producir  hidrocefalia.
 
 
Figura nº 2. Cortesía del Dr. Royo-Salvador. RMN cervical de una paciente con una malformación de ARCH. Se observa la migración de las amígdalas cerebelosas al interior del canal cervical, por debajo del "foramen magnum".

 

 
Escoliosis idiopática (ESCID)
 
Es la curvatura anormal de la columna vertebral. Las curvaturas progresan en sentido lateral y son deformantes. La padece el 2% de la población. El 80% de ellas se consideran idiopáticas.
 
Siringomielia idiopática (SMI)
 
Es una enfermedad crónica degenerativa y progresiva de la médula espinal con cavitaciones centromedulares en su interior. Su clínica se caracteriza por una pérdida disociada de la sensibilidad y amiotrofia braquial.
 
Platibasia (PTB)
 
Es una anomalía ósea con aplanamiento de la base del cráneo y apertura del ángulo basal de Boogard. Por si sola no presenta sintomatología.
 
Impresión basilar(IMB)
 
Es una malformación muy frecuente. Se produce una disminución e invaginación del contorno óseo del "foramen magnum" hacia el interior de la fosa posterior de la cavidad craneal, con reducción de su capacidad. El clivus está elevado. El atlas puede ser irregular, poco desarrollado y unido al hueso occipital. La apófisis odontoides puede invadir el canal espinal.
 
Su clínica neurológica es la típica de una compresión local, pudiendo afectar a los pares craneales, al movimiento articular cervical y producir un aumento de la presión intracraneal.
 
Retroceso odontoideo (RTO)
 
Consiste en la basculación hacia atrás de la apófisis odontoides, pudiendo comprimir las estructuras nerviosas adyacentes.
 
Kinking del tronco cerebral (KTC)
 
Es la angulación hacia adelante de la unión entre la protuberancia y la médula espinal. Suele acompañar a la PTB, IMB, RTO y ARCH.
 
MATERIAL Y MÉTODOS DEL ESTUDIO DEL  DR. M. ROYO SALVADOR
 
Se basa en el estudio estadístico de 292 pacientes afectos de siringomielia idiopática (SMI) mediante resonancia nuclear magnética (RM). También se basa en la observación durante las operaciones quirúrgicas de estructuras anatómicas alteradas y de los resultados clínicos de su tratamiento. Determina un total de 40 parámetros clínicos y de RM, entre los que destacamos:
 
- Presencia de malformaciones asociadas como son el cuello corto, la megacefalia, la turricefalia, malformaciones arteriovenosas, agenesia renal, craneostosis y meningocele.
 
- Valoración del ángulo basal.
 
- Presencia de impresión basilar (cuando la punta del apófisis odontoides alcanza claramente la línea de Chamberlain o de Mc Gregor).
 
- Clivus anómalo (cuando está anormalmente acortado o deformado).
 
- Presencia de retroceso odontoideo (RTO).
 
- Valoración del ángulo en el Kinking del tronco cerebral (KTC).
 
- Presencia de bordes posteriores y anteriores del agujero occipital.
 
- Tamaño del agujero occipital.
 
- Nivel del cono  medular.
 
EL CONO MEDULAR BAJO (CMB)
 
El cono medular nos indica el límite inferior del neuroeje. Como hemos indicado anteriormente, durante el primer trimestre del desarrollo embrionario el neuroeje y el neurorraquis tienen la misma longitud. Durante el segundo trimestre se produce una migración relativa del neuroeje con respecto al neurorraquis, en sentido cervical. En el 94% de los adultos normales el cono medular se encuentra a nivel de L1.
 
Cuanto más bajo esté el cono medular, mayor será la FTM.
 
Royo ha encontrado que el 80% de los pacientes con SMI presentan un CMB, mientras que esto sólo está presente en el 6% de la población normal. Además las tres cuartas partes de los pacientes que presentaban SMI y ESCID a la vez, tenían el CMB. Los pacientes con mayor cantidad de pérdida de sustancia medular en la SMI eran los que tenían el cono medular más bajo.
 
LAS CARACTERÍSTICAS DE LA FTM
 
Las deformaciones observadas en estos procesos pueden ser explicadas por la presencia de una fuerza que va desde el sacro hasta el interior del cráneo que es transmitida por la médula espinal. Esta fuerza afecta al propio interior del tejido medular y, a través de la duramadre, a las inserciones en donde se ancla. En el interior del cráneo la duramadre forma el periostio de los huesos del cráneo y es una de las meninges que recubren los hemisferios cerebrales, el cerebelo y el tronco cerebral (como por ejemplo la tienda del cerebelo). Hay zonas donde esta tensión es más evidente, como son la unión a la base del cráneo (clivus, agujero occipital), los peñascos del temporal y las apófisis clinoides posteriores.
 
Se ha querido atribuir a causas biohidrodinámicas la fuerza deformante de estos cuadros patológicos, en especial para la SMI y ESCID. Los cálculos indican que las fuerzas biohidrodinámicas del líquido cefalorraquídeo no superan los 40 gramos mientras que se precisan fuerzas axiales desde el "filum terminale" (FT) del orden de 560 g. y de 200 g. de fuerza lateral por cada cuerpo y espacio intervertebral de CMB.
 
CAMBIOS DEGENERATIVOS PRODUCIDOS POR EL AUMENTO DE LA FTM
 
Esta fuerza parte del sacro, transcurre por el "filum terminale", y se transmite hasta la masa encefálica por la médula espinal, que corre libre por el interior del canal formado por la duramadre y las otras meninges.
 
Cuando la FTM es de magnitudes normales contribuye a producir las curvaturas fisiológicas de nuestro raquis, sin  provocar ninguna patología. Si se superan los valores fisiológicos se puede producir patología.
 
Describiremos en sentido descendente desde el cráneo, los efectos que se producen en el caso de un aumento de la FTM por encima de los valores fisiológicos (en el cráneo, en las vértebras cervicales, en las vértebras dorsales,en las vertebras lumbares  y en la zona sacra).
 
En el cráneo:
La FTM arrastra al tronco del cerebro en sentido caudal hacia el canal vertebral. Este efecto de arrastre produce un aumento de tensión en las meninges que rodean al tronco del cerebro y en las inserciones de éstas en el periostio. El periostio del interior del cráneo está formado por la duramadre. La tienda del cerebelo, también formada por la duramadre, se inserta por delante en las apófisis clinoides posteriores y lateralmente en los peñascos del temporal. Todas estas estructuras están a tensión por la FTM. 
 
En su descenso, el tronco cerebral arrastra a las amígdalas cerebelosas (Fig. nº 3), a la porción inferior del cerebelo y a la porción superior de la médula espinal. Con este descenso y compresión en sentido caudal se produce la deformación del IV° ventrículo, un aumento del ángulo basal craneal y del kinking del tronco cerebral. El 61.53 % de los pacientes con IVº ventrículo deformado tienen CMB.
 
El clivus se deforma, disminuyendo la distancia entre los peñasco del temporal y el sacro.
 
Para que se produzcan estos procesos y deformaciones óseas se precisa una fuerza considerable, así como la inmadurez de las estructuras óseas.
 
La tracción caudal impacta los dos hemisferios cerebelosos contra el suelo de la fosa posterior del cráneo deformándola y hundiéndola (convexobasia o impresión basilar). Este hundimiento produce por delante una deformación ósea del agujero occipital hacia arriba y al interior de la fosa posterior. La fosa posterior se encuentra de esta forma reducida. La deformación del "foramen magnum" será mayor cuanto menor sea su tamaño. Un "foramen magnum" pequeño se opone al descenso  del tronco del encéfalo, produciendo un aumento de la presión.
 
Por contra, si el "foramen magnum" es de mayor diámetro se facilita el descenso libre de las amígdalas cerebelosas por el canal cervical.
 
A nivel cervical:

En el canal cervical, entre C1 y C2, la tracción caudal está asociada a una fuerza anteroposterior. Esto produce una basculación  hacia atrás de la apófisis odontoides (como si fuera el extremo superior de un arco cuando se tensa su cuerda).

 
A nivel cervical es donde se produce el máximo sufrimiento del tejido medular. Debido a tracciones axiales y laterales  se produce compresión e isquemia centromedular. Estas isquemias acaban por generar necrosis y la lisis de los tejidos medulares así como la aparición de las cavidades siringomiélicas.
 
El 97.8% de las SMI se producen en la zona cervical. En el 96.3% de pacientes con SMI se encuentra un descenso amigdalar, por lo que su etiología debe estar asociada a la FTM.
 
A nivel dorsal:
La formación de curvas en el raquis disminuye el efecto de fuerza de tracción medular. Se producen inflexiones a nivel cervical, dorsal, lumbar y lumbosacro. Hay componentes anteroposteriores, laterales y rotatorios según la estructura en donde se aplique, posición de las carrillas articulares posteriores, presencia de costillas, etc. Al traccionar la médula espinal desde el canal vertebral es más fácil la presencia de escoliosis por compresión en la zona dorsal que en otras localizaciones. 
 
La escoliosis aparece y se desarrolla progresivamente durante el crecimiento. Se estabiliza aproximadamente a los 15 años en las mujeres y a los 17 años en los varones.
 
En la ESCID, el aumento de presión sobre la placa de crecimiento epifisario del cuerpo vertebral retarda su crecimiento con respecto a la porción que no la soporta. De esta forma se crea una deformación ósea en el anillo vertebral y una curvatura de la columna.
 
Este crecimiento asincrónico del cuerpo vertebral viene acompañado de modificaciones en su constitución interna. El principio de Wolf afirma que, cuando un hueso está sometido a un aumento de presión se producen en él una serie de modificaciones como son un aumento de densidad y de trabeculación del hueso.
 
Hasta hoy se había atribuido la escoliosis a desequilibrios de la musculatura paravertebral, trastornos posturales propioceptivos, anormalidades ligamentosas y a errores del metabolismo.
 
Actualmente podemos explicar la formación de estas curvaturas patológicas por el efecto de la FTM. El neurorraquis en su intento por disminuir esta tensión que le crea un neuroeje más corto en el interior del canal vertebral, intenta disminuir su altura recorriendo el camino más largo entre dos puntos lo que se consigue a través de una línea sinuosa. Disminuye su altura a fuerza de incurvarse, al igual que un arco en que la cuerda (aquí sería el neuroeje) es más corta que el arco (neurorraquis). Esta se tiene que doblegar con una curva para disminuir su altura. Tanto en las ciencias biológicas como en la ciencia de los materiales, el profesor M. Elices Calafat describe el principio de "la necesidad de que se creen imperfecciones para compensar otras imperfecciones" [1]. Una imperfección, el neuroeje más corto que el neurorraquis, se compensa con otras imperfecciones, las curvaturas en el neurorraquis.
 
En casos extremos de pacientes con ESCID se ha observado un efecto lítico y cavitario e incluso salida extravertebral de la médula espinal (Fig. nº 2). El componente lateral de la FTM es tan importante en estos pacientes que la médula puede ejercer una presión desde el interior del canal vertebral llegando a atraversar los pedículos vertebrales del lado cóncavo.
 
Figura nº 3. Imagen de una escoliosis severa. La médula a tensión ha producido una lisis del canal óseo. Esquema de Roth M. [3] citada por el Dr. Royo-Salvador. Se basa en una aportación de Hamilton, J. J. y de Schmidt, A. C. [8]
 

A nivel lumbar:

El aumento, por encima de los valores normales, de la FTM a nivel lumbar se expresa por el descenso del cono medular por debajo de L1, con un aumento de tensión en el FT.
 
A nivel sacro:
Una FT a tensión puede producir, en ocasiones, una presión sobre el saco dural en el interior del sacro, debilitándolo y en casos extremos perforándolo y creando fístulas durales por donde se pierde líquido cefalorraquídeo (Fig. nº 4, 5, 6).
 
 
 
 
Figuras nº 4. Cortesía del Dr. Royo-Salvador. Proyeccion frontales de un mielo-TAC del saco dural de la paciente de la figura nº 3. Se puede distinguir en el interior del saco dural relleno de contraste (en blanco) (SD) una imagen vertical y rígida (en negro) que corresponde a una FT a tensión. En la parte inferior está situado el sacro (S) y en la parte superior L5.

 

  Figura nº 5. Cortesía del Dr. Royo-Salvador. Proyección lateral del mismo mielo-TAC de la figura nº 4. En la parte posterior del saco dural (SD), a nivel de S3, puede apreciarse una fuga del contraste (la imagen en blanco que señala la flecha) (F). Corresponde a una fístula en el saco dural por donde sale el líquido cefalorraquídeo. La presión del FT a tensión ha perforado la duramadre.
 

Figura nº 6. Cortesía del Dr. Royo-Salvador. Esquema de la situación de las dos fístulas (F1 y F2) de la paciente de las imágenes anteriores. Se observa la posición del FT que ha producido las perforaciones en la pared posterior del saco dural (SD) en el interior del sacro (S).
 

TRATAMIENTO QUIRÚRGICO
 
La técnica quirúrgica del Dr. Royo-Salvador ha simplificado la cirugía de estas enfermedades. Es más fácil el acceso al "filum terminale" (FT). No se tiene que intervenir en  la base del cráneo como se realizaba hasta la actualidad, y sus resultados clínicos son inmediatos.
 
Su técnica es la sacriectomía (una pequeña ventana en el sacro) y sección del FT. Su efecto terapéutico estriba en relajar la elevada fuerza de tracción que soporta la médula, siendo ésta el origen común de todas las enfermedades antes expuestas. El FT es el anclaje sobre el sacro de un CMB, mantenido por un aumento de la FTM.
 
 

El Dr. Royo-Salvador ha realizado 15 intervenciones de este tipo observando:

 
- El FT intradural estaba a gran tensión, vibrando tan solo con pulsar la porción extradural ("signo de la cuerda").
 
- La tensión en el FT era muy importante en la ESCID y en la SMI.
 
- Los FT variaban entre 3 y 1.5 mm. de grosor.
 
-  Las raíces nerviosas no estaban a tensión, sino relajadas, lo que muestra que el desarrollo del neurorraquis y neuroeje ha sido normal por separado y que lo disarmónico es la relación entre ambos.
 
- La mejoría clínica postoperatoria ha sido muy rápida.
 
Con la sección del FT no se observa ni la desaparición inmediata de las cavidades de la SMI, ni el ascenso espectacular del cono medular, ya que la tracción es de carácter crónico y el efecto beneficioso se debe a la eliminación de la tensión. Sí se observa una inmediata mejoría de la clínica en la SMI y en el ARCH así como una disminución significativa  de la ESCID.
 
VARIACIONES DE LA FTM
 
Es propio de los sistemas biológicos la variabilidad. Los diferentes elementos de estos sistemas se interrelacionan entre sí en un permanente equilibrio oscilante. Royo describe una serie de situaciones en las que de forma fisiológica se puede aumentar y disminuir temporalmente la FTM. Así la flexoextensión del raquis, la maniobra de Valsalva, la defecación y otros movimientos de la columna producen un agravamiento en los síntomas de los pacientes. Como es lógico, todo movimiento en la columna producirá un estiramiento de la médula con el consiguiente  aumento en la FTM. Otros procesos biológicos como la deambulación y la respiración producen movimientos en la columna, y por tanto, variaciones oscilantes en la FTM. Es decir, en condiciones fisiológicas los valores de la FTM no son fijos sino oscilantes, variando entre unos máximos y unos mínimos.
 
INTERÉS OSTEOPÁTICO
 
Desde sus inicios, los osteópatas han estado interesados en la búsqueda de una fuerza que explicara sus observaciones osteopáticas. Sutherland describió una fuerza de carácter ondulatorio que se transmitía desde el cráneo hasta el sacro [8]. Consideraba como vector de esta transmisión a la duramadre.
 
De las investigaciones del Dr. Royo Salvador no se pueden sacar, por ahora, conclusiones directas para los tratamientos de medicina manual, como es la osteopatía.
 
Los estudios publicados por M. Royo Salvador, nos decriben una fuerza muy bien definida que va desde el sacro hasta el interior del cráneo. Esta fuerza utiliza como vector la médula espinal, siendo muy evidente en el "filum terminale".
 
A favor de que es la fuerza de tracción medular (FTM) y no la duramadre la que relaciona al sacro con el interior del cráneo están los siguientes datos:
 
- La presencia de un CMB asociado a las patologías antes mencionadas en este artículo.
 
- La presencia de las cavitaciones de la SMI asociadas a un CMB sólo se pueden comprender si la tensión está en la propia médula y no en estructuras exteriores a ella.
 
- La enorme tensión del FT en el interior del saco dural que se observa durante la intervención quirúrgica y la mejoría clínica que se produce al seccionarlo.
 
- La existencia de procesos patológicos en los que la médula a tensión presiona desde el interior del canal vertebral hacia el exterior. En casos extremos de escoliosis, la médula está tan tensa que puede producir la lisis del canal óseo y de los pedículos vertebrales (fig. nº 2).
 
- La relajación, que se observa durante la intervención quirúrgica, de los elementos de la "cauda equina" por fuera del saco dural.

- La existencia de fístulas en el saco dural a nivel de la zona lumbosacra producidos por el FT. En este caso se observa que la duramadre está relajada y ha sido seccionada desde el interior por el FT a tensión (fig. nº 2, 3, 4, 5, 6 ). El FT está insertado caudalmente en el sacro y cefalicamente en el cono medular, transmitiendo a FTM.
 

El estudio de la FTM es un campo de investigación abierto tanto en el campo de las neurociencias como en la osteopatía.

 

BIBLIOGRAFÍA

1. Elices Calafat. M. Sobre la necesidad de las imperfecciones. Real Academia de Ciencias exactas, físicas y naturales. Madrid. 1994.
2. Roth M. Cranio cervical growth collision: another explanation of the Arnold-Chiari malformation and of basilar impression. Neuroradiology 1986; 187-94.
3. Roth M. Idiopathic Scoliosis from the point of view of the neuroradiologist. Neuroradiology 1981; 21: 133-138.
4. Royo-Salvador MB. Siringomielia, escoliosis y malformación de Arnold-Chiari idiopáticas. Etiología común. Rev Neurolo 1996; 24: 937-959.
5. Royo-Salvador MB. Platibasia, impresión basilar, retroceso odontoideo, kinking del tronco cerebral, etiología común con la siringomielia, escoliosis y malformación de Arnold-Chiari idiopáticas. Rev Neurol 1996; 24: 1241-1250.
6. Royo-Salvador MB. Nuevo tratamiento quirúrgico para la siringomielia, la escoliosis, Arnold Chiari, el Kinking del tronco cerebral, el retroceso odontoideo, la impresión basilar y platibasia idiopáticas. Rev Neurol 1997; 25: 523 - 530.
7. Royo-Salvador MB. Aportación a la etiología de la siringomielia idiopática. Tesis Doctoral. Barcelona, 1992.
8. Sutherland W. G. : The cranial bowl. Mankato 1939. Cranial Academy – 2ª edición. 1948.
9. Hamilton J.J. y Schmidt A.C.: Scoliosis with spontaneus transposition of the spinal cord. Clinical and autopsy study. J. Bone joint surc. Am. 1975 Jun; 57 (4): 474-7.