Presentación del modelo biodinámico en osteopatía

“Be water my friend”

En osteopatía hasta ahora principalmente se trabaja con un modelo biomecánico. Se entiende a la organización del cuerpo como un conjunto de relaciones biomecánicas de las que depende la correcta función del cuerpo, ya que de éstas dependen en mayor o menor medida las informaciones vasculares y neurológicas. El osteópata con una serie de técnicas o ajustes intenta normalizar desde fuera las distintas relaciones biomecánicas disfuncionales que están produciendo la patología o la disfunción.

El modelo biodinámico es más complejo ya que entiende que la organización del cuerpo no sólo depende de estas relaciones biomecánicas, sino que principalmente depende de relaciones fluídicas (campos fluídicos anatómicos y campo embriológico del cuerpo) y de relaciones bioenergéticas materializadas en líneas o ejes de desarrollo embriológico, los cuales gobiernan y dirigen el desarrollo, la expresión y la función de estos campos fluídicos, desde el origen hasta la muerte.

Al tener en cuenta estos niveles de organización, el osteópata explora e intenta normalizar las tensiones y los flujos físico-químicos del campo embriológico del cuerpo, así como reequilibrar de una forma específica y precisa los desequilibrios de sus campos fluídicos anatómicos y de los ejes de desarrollo embriológico correspondientes.

En el modelo biodinámico se tienen en cuenta la manifestación de unas dinámicas inherentes en el organismo vivo, que constituye un sistema de regulación importantísimo, tanto a nivel estructural (biomecánico), fisiológico (vascular y neurológico), y así como a nivel embriológico (flujos físico-químicos de patrones de desarrollo).

Es decir, dentro del organismo existe un sistema fisiológico primario que ayuda a mantener al organismo en equilibrio (homeostasis).

Si acudimos al diccionario observamos que la palabra dinámica viene definida como “parte de la mecánica que estudia el movimiento en relación con las fuerzas que lo producen.”

El movimiento es la manifestación principal de la vida, todo lo que está vivo se mueve, posee una dinámica, fluye, y a su vez es una condición necesaria para la vida. Si la dinámica inherente está disminuida por algún motivo (trauma, inadaptación emocional, intoxicación, déficit nutritivo…) se produce un cambio de estado en los campos fluídicos anatómicos, y por lo tanto en los tejidos. Los líquidos corporales extra e intracelulares no pueden fluir normalmente, por lo que se produce un éstasis, una congestión local o general. En consecuencia se ve afectada el aporte de oxígeno y nutrientes, la eliminación de los residuos metabólicos, así como la inervación de los tejidos. El tejido se desvitaliza, y la enfermedad tiene el terreno “abonado”, facilitado. Esta es la puerta de entrada al metabolismo celular (intercambio de líquidos) desde el punto de vista osteopático.

Dr. Bechamp: “ No es el microbio, es el terreno.”

Dr. Pasteur: “ El microbio no es nada, el terreno lo es todo.”

Este terreno, es decir el estado del tejido (tejido conjuntivo principalmente), el estado del campo fluídico embriológico y el estado de la función bioenergética, es el campo de actuación del osteópata biodinámico.

En este modelo biodinámico el cuerpo es considerado como una unidad biológica funcional, es decir como una unidad anatomofisiológica funcional animada o estimulada por un sistema involuntario inherente (sistema fisiológico primario). Por lo tanto como osteópatas estamos delante de una unidad biomecánica (osteomembranosa), donde la bomba respiratoria es muy importante, una unidad vascular (sangre, linfa, líquido cefaloraquídeo y líquido extra e intracelular), neurológica, embriológica, bioelectromagnética o electroquímica.

Desde el punto de vista biodinámico también observamos y experimentamos al cuerpo como una unidad consciente (cuerpo, mente y espíritu).

Este pensamiento biodinámico se basa en la Teoría del campo unificado. En la actualidad representa la teoría científica más en voga, sobre todo para la física cuántica.

Esta teoría expresa que toda la naturaleza está envuelta en un mar de fondo de partículas vibracionales o energía, llamado vacío cuántico, gracias al cual todo está interconectado. De ahí, que en el pensamiento biodinámico comprendamos y sintamos al cuerpo, es decir a la materia, como un conjunto de estructuras con una condensación energética específica (densificación de la materia).

“El todo está en la parte, y la parte está en el todo”

El osteópata biodinámico con su habilidad perceptiva táctil, a través de la creación de un campo de escucha consciente, intenta mediante suaves y ligeras solicitaciones manuales modificar el estado de tensión de los campos fluídicos anatómicos y de sus ejes de desarrollo embriológico, para así facilitar o estimular la manifestación de su dinámica inherente. El osteópata trabaja con y desde el interior del organismo sintonizando con las características físico-químicas de la estructura, densidad, tensión y dinámica o actividad, y sincronizando con los ritmos del paciente, con el objetivo de facilitar esta fisiología inherente tan potente de la que disponemos.

A.T.Still: “El objetivo del médico debería ser encontrar la salud. Las enfermedades las puede encontrar cualquiera.”

W.G.Sutherland: “Permite a la fisiología manifestar su propia infalible potencia antes que usar una fuerza ciega desde el exterior.”   

                                  

                                                  Juan Manuel Gómez Andrés

                                      Director Clínico del Institut Osteopàtic Integral

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