El Institut Osteopàtic Integral coopera con la Associació Catalana "La LLar" de l´afectat d´esclerosi múltiple

El Institut Osteopàtic Integral, a manos de Juan Manuel Gómez Andrés, desarrolló un voluntariado desde Febrero de 2009 hasta Julio de 2010 en la Associació Catalana "La Llar" de l´afectat d´esclerosi múltiple. Su objetivo fue intentar comprender desde una visión osteopática, qué ocurre en el sistema nervioso de las personas que sufren esclerosis múltiple (EM).

Durante este periodo se evaluaron a 10 pacientes que sufren EM, con una edad media de 46 años, 60% de mujeres, y una evolución de la enfermedad >20 años. Se realizó un interrogatorio donde se valoraron los antecedentes patológicos, traumáticos (accidentes importantes, traumatismos craneales en la infancia, nacimiento), emocionales (sucesos significativos, estrés crónico), antecedentes familiares, a cerca del embarazo de la madre, y sobre los síntomas iniciales de la enfermedad. Además se realizó una exploración física osteopática.

Una vez recogida y analizada la información se observó que la mayoría de los pacientes con EM, o bien habían sufrido shocks físicos importantes en el pasado que habían puesto en peligro su vida (deshidrataciones severas en la fase neonatal, comas post-traumatismo craneal, accidente de coches graves) o bien habían sufrido experiencias emocionales traumáticas o mantenidas en el tiempo. Con respecto a éste último tema, destacar que 3 pacientes relataron haber sufrido una educación demasiado estricta o severa. En ningún caso había antecedentes familiares, y remarcar que el 30% de los pacientes padecían reacciones alérgicas. Además también el 30% de los pacientes eran conscientes de que su madre había sufrido algún aborto anterior a su nacimiento.

Con respecto a la exploración física osteopática se encontró una excesiva solicitación (densificación, tensión e inercia) de los tejidos y fluído que protegen al SNC, e incluso del propio tejido nervioso, y de los ejes de desarrollo embriológico del SNC. Estas características físicas están en relación con el diagnóstico cada vez más utilizado en el ámbito científico y clínico, sensibilización central. Esta sensibilización central podría suponer un factor de susceptivilidad a padecer diferentes transtornos o patologías del SNC. Es importante no olvidar que si el SNC empieza a tener dificultades en mantener sus constantes fisiológicas, el sistema inmunológico, hormonal, neurovegetativo y neuromuscular pueden verse afectados. Además tenemos que pensar que la carga genética específica de cada persona, puede empezar a hiper- o hipoactuar, e incluso a modificarse.

A partir de aquí se propuso un tratamiento osteopático de desensibilización y de mejora de la capacidad de autoregulación del SNC. Del total de pacientes, solamente 7 recibieron el tratamiento con regularidad. En primer lugar 3 o 4 pacientes recibían 10 o 15 sesiones seguidas, una vez por semana, para luego descansar, y así los restantes pacientes podían iniciar el mismo protocolo.  A pesar de la larga evolución de la enfermedad de estos pacientes, lo cual limita la capacidad de recuperación, ya que habrán lesiones del SNC que son irreversibles, se obtuvieron los siguientes resultados:

  1. Mejora leve de la espasticidad (respecto al verano anterior, estación crítica para estos pacientes).
  2. Mejora del control de la orina (incontinencia y vejiga espástica).
  3. Mejora de la calidad del sueño.
  4. Mejora del cansancio.
  5. Mejora de los dolores musculoesqueléticos (producto de las malas posturas o patrones de movimiento compensatorios).
  6. Relajación del SNC.

Sería interesante tener la oportunidad de valorar y tratar a pacientes con EM de corta evolución (desde el diagnóstico hasta los primeros 3 o 4 años), ya que el número de lesiones del SNC sería menor y la capacidad de neuroplasticidad estaría mejor conservada.

La limitación más importante de este modesto estudio es el tamaño tan pequeño de la muestra, así como el hecho de no haberlo realizado en un ámbito sanitario adecuado, donde tanto las instalaciones como la intervención de un equipo multidisciplinario, facilitaría y fortalecería los datos obtenidos. Estudios más amplios podrían aportar mayor información y probablemente más significativa.

Este primer contacto con las personas que sufren EM ha sido muy gratificante, esperemos encontrarnos de nuevo en el camino para continuar con la búsqueda de mejorar más la forma de ayudar a estos pacientes.

 

                                                               Juan Manuel Gómez Andrés

                                                       Director Clínico Institut Osteopàtic Integral